NOS VISITA CARMEN PASCUAL

Este lunes hemos tenido la gran suerte de tener un espacio de formación dirigido por Carmen Pascual Moral.

El CV de Carmen es insuperable a nivel nacional e internacional, por lo que nos sentimos realmente afortunadas de que nos dedicara esas horas.

Con ella, además de ayudarnos en los temas prácticos que se están dando en el día a día de las aulas, recordamos fundamentos de nuestra forma de trabajar.

La psicomotricidad  ha devuelto la importancia al cuerpo, no solo como instrumento básico para los aprendizajes, sino como receptor y emisor de emociones, sensaciones, miedos y fantasías.

"Educar en movimiento es sentir que el movimiento es vida"

Los niños necesitan experimentar mucho, moverse, cuando se mueven, conectan con la vida, porque la psicomotricidad es todo aquello de hacemos en la vida.

Con la psicomotricidad educativa permitimos al niño que aprenda con significado.

La psicomotricidad educativa se compone de:

1.- Movimiento físico

2.- Movimiento emocional

3.- Movimiento educativo

El movimiento físico es el que primero somos capaces de observar en el niño, como se mueve , hacia donde va. Manifiesta una serie de habilidades y nos dice a dónde quiere llegar.  El niño necesita comprobar que va aprendiendo cosas. La exploración le lleva al equilibrio y al desequilibrio, flexibilidad y rigidez. Poco a poco se descubre que esa flexibilidad, al igual que la autoridad tiene unos límites. Toda la parte física le va a dar al mismo tiempo una movilidad psíquica.

A través de la observación del niño y de su cuerpo, se va descubriendo su motivación. Se produce un crecimiento armónico por la seguridad y la confianza que le genera la persona que observa. También es muy importante tener momentos de quietud.

Forman parte del movimiento físico, la agilidad, la motivación, la apertura, la flexibilidad, el equilibrio y la exploración.

El movimiento emocional es: la autoestima, la cooperación, el compartir, la confianza, la amistad, la solidaridad, la tolerancia y el diálogo.

Los niños tienen que aprender, es su trabajo, pero éste ha de ser motivador y gratificante.

El niño empieza a darse cuenta de cosas cotidianas como quitar y que le quiten, tener a alguien cerca, tener necesidad de cosas, pegarse a alguien.... Hay que acompañar al niño para que aprenda a elegir aquello que quiere, dejando que genere su propia confianza. Al observar su mirada, su postura, su gesto...nos damos cuenta de quién es el niño y lo que vive.

El movimiento cognitivo, saber qué, por qué, cómo, para qué. El niño le da significado al objeto. Si la parte física y emocional han estado bien estructuradas, lo integran y descubren que saber es algo extraordinario, que les hace desenvolverse y funcionar en la vida.

Belén